Leyendo la revista de la  Asociación de Maestros de Puerto Rico (50 años de teatro escolar) hubo un artículo que me llamo mucho la atención y me transportó a mis años escolares, pero… también me hizo reflexionar sobre el hoy.

El artículo a que hago referencia es “El arte dramático en la escuela” donde me remonté a los años 70 cuando cursaba la escuela primaria.  Todos los viernes además de las banderas de Puerto Rico y Estados Unidos, se hacia un programa ya fuera cantado, actuado o bailado, donde se le enseñaba disciplina, puntualidad, respeto, compartir, esperar su turno entre otras cosas, a todo estudiante que quisiera participar, esto; con el aval del maestro que tuviese la plaza y que veía en ti el potencial, hasta obtener el resultado deseado, inclusive llegaban a exprimirte ja,ja, esto lo digo en broma pero era así ; ensayo tras ensayo, algunas veces fuera del horario escolar.  Bastaba oír el aplauso de tus compañeros, uno que otro maestro felicitándote  para darte cuenta que el esfuerzo había valido la pena.

Pero en realidad mi escrito no se tratará de esto sino el tercer resultado de dicho artículo página 6 donde dice y cito “Los estudiantes que llegan a la Universidad de Puerto Rico procedentes de nuestras escuelas públicas tienen una pronunciación y una entonación incorrecta” y no se diga en la ortografía (esto lo añado yo).

Creo que como padres, educadores y demás  personal que trabajamos en las escuelas de nuestro país debemos fomentar que nuestro estudiantado se interese en expresarse mejor pues da vergüenza u oprobio decir este es mi hijo o este es mi estudiante.  Y usted empezando como padre no se ha dedicado a enseñarle a hablar correctamente. 

Nosotros como educadores valga la redundancia porque no lo soy pero me siento parte de… pues; soy Asistente de Servicios Especiales tenemos la potestad para corregir una y otra vez a ese estudiante que se expresa mal.  Sugiero si es que así me lo permiten que se hagan debates sobre ortografía, pronunciación, articulación entre otros. 

Padres; propicien en sus hijos el que hablen y se expresen bien.  Esta generación es corta en la lengua española, hágalo en forma divertida donde su hijo no se de cuenta, que usted lo está educando.  Fomente que lea en voz alta, corríjalo, cerciórese que las palabras estén bien escritas, motívelo a que haga uso del diccionario, que busque el sinónimo y antónimo de cualquier palabra y verá como la vida de su hijo empieza a fluir.  Cuando hablando le digan ¡Que bien te expresas!, ¡Pareces tener más edad por tu elocuencia!,  ¡Que versado eres!.

Que las palabras afloren en su mente y las digan casi sin darse cuenta, que estas sean parte de su léxico diario.

Pues saberse expresar abre puertas y construye mañanas.

Yo, en mi carácter personal le doy mis más expresivas ¡Gracias! A mi Madre y a mis hermanos que me inculcaron el saber hacer buen uso de la palabra y créanme… !A valido la pena!

Por: Flavia López
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